¿Quién no recuerda la famosa consola portátil de los 90? Muchos de nosotros hemos tenido una de pequeños, o nos hemos hartado de jugar con la de nuestros amigos y familiares.
La Game Boy contaba con un amplio catálogo de juegos que, a pesar de la ausencia de internet, no pudieron librarse de la temida piratería. Faltaría más.
